El circo como espacio de posibilidades. En El cielo sobre Berlín (Wim Wenders, 1987), Marion solo era libre cuando volaba en el trapecio. En Freaks (Tod Browning, 1932), la carpa era el único lugar en el que sus protagonistas se sentían protegidos, a salvo de acoso y burlas. Ya en Brasil, Jonás refugiaba lo que le quedaba de infancia en o circo sem lona (Paula Gomes, 2016). Y ese mismo Jonás se cuela en Filho de boi como uno de los miembros del circo, recordándonos que hay sueños que se cumplen.



